lunes, 22 de septiembre de 2014

Un viaje al Caribe de Honeymoon #LookingForParadise


Take me back! Quién pudiera cerrar los ojos y al abrirlos aparecer de nuevo en el paraíso, ¿verdad? Ya os he dicho muchas veces que uno de nuestros hobbies favoritos, de mi marido y mío, es viajar. Y tenemos la suerte de haber viajo mucho, por España, Europa y el resto del mundo. Tenemos mil destinos pendientes pero no nos podemos quejar. Este verano no teníamos pensado salir de España. La verdad es que yo quería pasar una semanita en Formentera o Fuerteventura. Pero mi presupuesto no llegaba. Ni siquiera para los vuelos y hotel. Luego ya sabemos que además hay que sumar desayunos, comidas, cenas, transporte, si nos queremos tomar una copita o un cóctel... Así que descartado. Y entonces barajamos una opción que nunca nos habíamos planteado: El Caribe. 

Mi marido y yo somos turistas bastante activos, sobre todo mi marido. Nos gusta visitar lugares y patearlos hasta caer rendidos. Y mi marido no es muy amigo de tumbarse horas al sol. Así que nos daba un poso de miedo el pensar en 9 días en un lugar en el que la tumbona y la playa o la piscina iban a ser casi el cien por cien en lo que íbamos a gastar el tiempo. Pero aún así, nos arriesgamos. Encontramos una buena oferta el mismo día en el que nos íbamos de vacaciones y nos decidimos. Viajar a la República Dominicana es económico, más si tenemos en cuenta que vamos a estar en régimen de todo incluido. Es decir, desayunos, comidas, cenas, copas... no tendremos que pagar nada más a no ser que queramos hacer compras o alguna excursión. Y si podéis viajar fuera de temporada alta, aún os saldrá muchísimo mejor de precio. También influye el día de la semana que salgáis, según un día u otro es más barato. Y por supuesto la zona y el hotel.

Nosotros fuimos a la archiconocida Punta Cana, en uno de los hoteles, bueno complejos enormes, de la cadena Iberostar, concretamente el Iberostar Dominicana. Para mi marido y para mí era nuestra primera vez con el "todo incluido" y os puedo asegurar que la experiencia fue mucho más satisfactoria de lo que imaginábamos. Supongo que nadie piensa que conoce la República Dominicana por estar unos días en uno de estos complejos. Es una opción ideal para descansar, relajarte, desconectar... pero eso no es República Dominicana. Cuando cruzas las puertas del mega complejo entonces entiendes que República Dominicana es un país pobre y con unos índices de corrupción elevados pero en el que sus ciudadanos son extremadamente atentos, serviciales y cariñosos.

También quería deciros que he escuchado muchas veces que viajar allí en verano, en nuestro verano, es una locura, por el tema de las tormentas y los huracanes. Cuando viajé a Tailandia en plena época de lluvias me di cuenta de que sí, vale, es época de lluvias, pero las tormentas tropicales llegan, llueve 5 minutos, escampa y vuelve a salir el sol. Esta vez pasó lo mismo, 2 días llovió 5 minutos, y otros 2 días por la noche, y ni me enteré. Así que las lluvias no nos impidieron disfrutar de nuestras vacaciones. Y huracanes, ni uno. ¿Qué pueda pasar? Sí, pero no es lo habitual y todos los hoteles están muy preparados para estas inconveniencias climáticas. Si, como es mi caso, no podéis viajar en otra época del año que no sea julio o agosto, que eso no os frene. De hecho, allí en nuestros julio y agosto es invierno, pero el invierno del Caribe son como mínimo 28 grados :-)

Viajamos en avión desde Madrid, después de unas 8 horas de vuelo, y una vez llegamos a nuestro hotel se nos olvidaron de inmediato todos los agobios, las rutinas, los problemas... Estábamos en el paraíso. Hay mucha oferta de ocio, como os decía antes, para hacer en República Dominicana: excursiones a la capital, Santo Domingo, a otras islas, buceo, snorkeling, nadar con delfines y tiburones, conducir boogies... pero nosotros nos quedamos en el complejo todos los días, disfrutando de lo que nos ofrecía. Únicamente salimos un día para ir a la preciosa Isla Saona, en la que se rodó la película "El Lago Azul". Caribe en estado puro. No os la podéis perder. Salimos en lancha desde el precioso pueblito de pescadores de Bayahibe, paramos para ver a las estrella de mar (son preciosas) y llegamos a la maravillosa playa de Isla Saona, donde hicimos una barbacoa y disfrutamos de una de las aguas más transparentes y preciosas que hemos visto. Y volvimos recorriendo el Mar Caribe en catamarán, tomando roncito y escuchando a Juan Luís Guerra. 

El resto de días los pasamos tumbados en la playa de arena blanca y fina, bajo una sombrilla de cana (Punta Cana debe su nombre a que está en la punta este de la República Dominicana, y cana es la palma con la que se hacen los tejados de las casas). También disfrutamos de sus megapiscinas, sus amplios jardines con flamencos, de sus restaurantes, tanto los buffets como los restaurantes a la carta. Estaba todo delicioso. Comimos tanto que cada mañana nos levantábamos temprano para ir al gimnasio y correr por la preciosa playa de "Arena Gorda". Al mediodía solíamos comer en el restaurante de la playa, y por la noche cenábamos en los restaurantes a la carta: americano, japonés, mexicano, carne, francés, de marisco... Os puedo decir que la comida estaba buenísima y con una variedad de elección muy muy amplia. Bueno, y no os lo he dicho, pero creo que nunca he tomado tantos cócteles en mi vida :-) Qué placer estar en la playa, en tu hamaquita, debajo de tu sombrilla de caña, con tu mesita y un buen libro y degustando un Blue Hawaii granizado después de un baño en el mar. Sí que existe el paraíso sí. 

Por la noche, después de cenar, paseábamos por los jardines hasta la playa, íbamos al teatro a ver alguno de los espectáculos de magia, conciertos, baile... que hacían cada noche (vimos una representación del musical "El Rey León" impresionante) o incluso alguna noche nos acercamos a la disco. Y a dormir, en una habitación fresquita con su ventilador de techo, aire acondicionado, cama de dos metros, bañera gigante, terraza, TV enorme de pantalla plana con infinitos canales y un minibar con bebidas y refrescos que reponían cada día. 

Además, el hotel contaba con numerosas tiendas, supermercado, farmacia, centro médico, casino, spa, zona de jacuzzi en la playa, centro de buceo y deportes acuáticos y actividades de animación durante todo el día como clases de salsa y bachata, aeróbic, step, voleibol, tiro con arco... y tantas otras que no recuerdo. 

Como veis, no nos aburrimos. Fueron unos días maravillosos de tranquilidad, sol, arena blanca, mar de aguas turquesas, comer de todo, cócteles, paseos y disfrutar el uno del otro... Os lo recomiendo totalmente como luna de miel. Es un destino muy accesible económicamente y podréis pasar unos días estupendo de relax después de la boda. Os dejo algunas de las fotos de nuestro viaje. Espero que os gusten.

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7 comentarios:

  1. Qué bien te han sentado las vacaciones guapetona! Gracias por la recomendación del destino! Me lo apunto!

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  2. Muy bonito el reportaje, yo fui dos veces al Iberostar Bavaro en playa Bavaro y espero volver una tercera vez

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  3. Tu opinión ha hecho que cambie un poco mi opinión respecto a estos viajes, porque pocas veces lo había oído viniendo de una persona que ha viajado mucho y que les guste moverse. Muchas gracias por contarnos tu experiencia!

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    Respuestas
    1. Oh! Me alegro mucho Elena! La verdad es que como decía, nosotros somos viajeros de patear, pero reconozco que por una vez, nos vino bien no hacer mucho más que del mar a la tumbona y de la tumbona a la piscina :-)

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  4. Alaaaa que estamos en el mismo hotel jajaj llegamos ayer así que la disfrutaremos a tope!

    muacarmen.blogspot.com

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