martes, 16 de diciembre de 2014

La Fundación Affinity conciencia esta Navidad sobre la tenencia responsable


Hace unos días, recibí una comunicación desde la Fundación Affinity y, auqnue no entre dentro de la temática habitual, me pareció muy significativa compartirla en mi blog. Como bien sabéis, tengo una especial sensibilidad con el tema perritos, porque tengo una preciosa Schnauzer Mini, mi pequeña Kira, a la que mi marido y yo adoramos, cuidamos y mimamos como si fuera nuestro bebé. Supongo que ellos también lo saben y por eso me llegó ese email :-) 

Kira fue un regalo de Reyes. Llegó a nuestras vidas una fría noche, un 5 de enero, va a hacer 5 años. Fue el mejor regalo que me han hecho nunca, en toda mi vida. Y, como me habréis leído en otras ocasiones, ya no sé vivir sin ella. No concibo mi vida sin ver esos ojitos golositos cada día, sin ver cómo levanta sus orejitas cuando le hablo, sin ver cómo mueve el rabito cuando está contenta, sin sus besitos de lametones, sin sus patitas con las que me pide que le haga caso, sin sus fiestas cada vez que llego a casa. Por eso no me cabe en la cabeza que alguien pueda abandonar sin ningún tipo de escrúpulos ni miramientos a algo que te da tanto sin pedirte nada a cambio. ¿Cómo podrán dormir por las noches? Y ya ni me quiero imaginar los desalmados (por no decir otra palabra que me apetece más) que les hacen daño.

Ahora que llega Navidad, uno de los regalos más escritos en la carta a Papá Noel y a los Reyes Magos es seguro un animal de compañía. No os diré los múltiples beneficios que tiene una mascota, pero ante todo, no son juguetes de los que te puedes deshacer cuando te canses o cuando ya no te convengan (cosa que nunca entenderé). Son seres vivos con sentimientos, que sólo tienen amor para dar incondicionalmente a sus amos, sólo a cambio de unas caricias, de unos rasquitos, de un poquito de manzana, de unos paseos por la playa o de unos lanzamientos de pelota. 

Los perritos o los gatos, o cualquier mascota, son una responsabilidad. Y eso mismo hay que tener en cuenta a la hora de llevar uno a casa. Sobre todo, cuando es el capricho de un niño. Porque luego el perrito necesita salir a pasear por lo menos tres veces al día, haga frío, haga calor, esté lloviendo, nos encontremos mal; tiene que ir al veterinario si se pone malito, y el veterinario no es barato; tiene que correr y jugar y si nos queremos ir de vacaciones, obviamente no se puede quedar solo en casa. Os aseguro que antes de que Kira llegara a nuestras vidas, mi marido y yo analizamos la situación durante semanas, pensando en lo que cambiaría nuestra vida, en el tipo de perro que mejor se adaptaría a nuestro hogar y a nuestro día a día, en que quizás habría planes que deberíamos sacrificar (aunque lo cierto es que eso nunca pasó, simplemente los adaptamos a la nueva situación, que es absolutamente posible).

Por eso, hoy quiero compartir los resultados y consejos del último “Estudio Fundación Affinity sobre el abandono y la adopción”, 

La Fundación Affinity ha encontrado dos grandes aliados en su voluntad por concienciar sobre el trato hacia los animales de compañía y la tenencia responsable. Los Reyes Magos y Papá Noel, portadores de tantas ilusiones por estas fechas, se unen a Fundación Affinity para promover la tenencia responsable y evitar los regalos de mascotas estas Navidades.

Según el “Estudio Fundación Affinity sobre el abandono y la adopción 2013”, la opción más habitual al acoger un animal de compañía es recibirlo como un regalo, ya sea de algún familiar o amigo. Más concretamente, en España el 39% de los perros y el 33% de los gatos llegaron a sus nuevas casas como un regalo para sus actuales propietarios.

Por este motivo, Fundación Affinity quiere concienciar estas Navidades sobre los riesgos que esto implica. Tal y como explica Isabel Buil, directora de la Fundación Affinity, “regalar un animal es una opción que desaconsejamos puesto que entraña muchos riesgos. La decisión no la toma la persona que deberá responsabilizarse del perro o el gato y esto podría derivar en una situación de abandono”. 

La Fundación Affinity recomienda llevar a cabo un proceso de reflexión antes de tomar la  decisión de compartir la vida con un perro o un gato, meditar sobre unos puntos clave que ayudarán a que la relación sea estable y duradera: 

  • Compromiso. Es importante tener en cuenta que la convivencia con un animal de compañía será duradera. La vida media de un perro es de 12 años y la de un gato de 15. Tal y como explica la directora de la Fundación Affinity, “Antes de tomar la decisión, debemos analizar nuestros hábitos de vida, nuestras costumbres y saber cómo vamos a integrar a este animal de compañía en nuestra vida cotidiana”. 
  • Decisión y reflexión. Ante una decisión tan importante debe mantenerse una actitud serena y no dejarse llevar por un impulso emocional. Hay que valorar todos los aspectos que comportará incorporar un nuevo miembro a la familia. La toma de decisión debe involucrar a todas las personas que convivirán con el animal de compañía, “No podemos tomar la decisión únicamente porque nuestro hijo ponga en la carta a los Reyes Magos que quiere un perrito, debemos pensar de forma responsable en todos los aspectos y tomar una decisión meditada y no por impulso”, explica Isabel Buil.
  • Aprendizaje e Información. Tomar consciencia de las necesidades que tiene el animal y las expectativas que tenemos nosotros. Debemos informarnos de qué necesitará (cuidados, afecto, actividad…) y entender las obligaciones que se van a adquirir. 

Como apuntan las conclusiones del “II Análisis Científico de la Fundación Affinity sobre el vínculo entre personas y animales de compañía”, son sorprendentes los lazos emocionales que podemos llegar a establecer con una mascota, hasta tal punto que un tercio de los españoles (31%) afirma considerar a su perro o gato más importante que a sus amigos. Un dato revelador que está en consonancia con el hecho de que el 71% reconoce que se comunica regularmente con su  mascota –o lo haría en caso de tener una– y que “entiende” lo que ésta quiere transmitirle. 

Además, la mayoría de los encuestados (76%) considera que se debería tratar a un animal de compañía con el mismo respeto que a cualquier miembro de la familia. Con ello, se demuestra una vez más que los animales de compañía juegan un papel que trasciende al de simple mascota, y que son capaces de adquirir una posición sentimental muy importante en la vida de sus propietarios.

Según el mismo estudio de Fundación Affinity, está comprobado que en un 60% de los casos el niño asocia al perro o gato con un “compañero de actividades y juegos” e incluso, 8 de cada 10 niños de entre 9 y 12 años prefieren jugar con su gato o su perro antes que con videojuegos.

Además, para uno de cada dos niños (46%), el animal es percibido como la principal fuente de apoyo emocional después de los padres. Los lazos afectivos con el animal de compañía ayudan superar la sensación de miedo o tristeza, pues el niño recurre de forma habitual a su perro o gato para abrazarle y encontrar alivio en estas situaciones. Este comportamiento se repite cuando al niño se le presenta un problema, ya que busca a su perro o gato como fuente de consuelo en la misma medida que a sus 

Destaca también la percepción que los niños tienen de su relación con la mascota; el primer concepto que asocia la mayoría es el de “cuidar”, seguido por “jugar” y “alimentar”. Así pues, el estudio subraya los valores de responsabilidad que los animales de compañía transmiten a los niños.

Por favor, sed conscientes de lo que comporta tener una mascota. No los abandonéis. Como decía el slogan, ellos nunca lo harían.

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