jueves, 21 de mayo de 2015

Novias de cuento. Shooting con Royal Couture y 274 Km Fotografía


Tengo casi 36 años (en dos semanas), la última vez la báscula marcaba 73 kilos, llevo una talla 42, tengo celulitis, soy voluminosa, algún granito que otro aparece alguna mañana, tengo tripita y culo. Y me miro al espejo cada día y me veo guapísima y estupendísima. Cuando tenía 20 años llevaba una 36, pesaba 54 kilos y tenía un vientre como una tabla de planchar. Y también me veía guapísima, aunque también os diré que ahora me veo más guapa. 

Tenía muchas ganas de hablaros de este tema y no se me ocurre una manera mejor que con esta maravillosa sesión de fotos con los vestidos de novia de cuento de Royal Couture que me hizo la fotógrafa Gala Martínez de 274 km, maquillaje y peluquería de All Beauty y la preciosa ambientación y deco de Velos y Pajaritas.

Hace unas semanas hablaba con una compañera sobre cuánto daño no nos estaría haciendo Instagram. Supongo que nadie piensa ni por un momento que lo que vemos en las RRSS de bloggers, youtubers e instagramers es la vida real. En Instagram, el mío incluido, sólo vemos el lado bonito de las cosas, y además con un filtro, que las hace más bonitas aún. Que nadie se deprima por no tener esa "aparente" vida que vemos en esta red social. Todas, todas, todas lloramos, tenemos problemas, nos salen fiebres en los labios, orzuelos en los ojos... Aunque eso no quede cuqui para Instagram.

La belleza no es cuestión de dinero, aunque todo ayuda, es verdad, pero no. La belleza es algo tan relativo, tan etéreo... la belleza es una cuestión de actitud. Sin más. La belleza no es un número en una báscula o en una etiqueta del pantalón. Y cuando tu te lo crees, los demás lo reciben así, como tu lo quieres transmitir. Luego, por supuesto, hay mil cosas que nos ayudan a potenciar nuestras cualidades y esconder, por decirlo de alguna manera, lo que nos gusta menos. 

El día que llegué al estudio de Gala estaba disgustada. Soy una persona muy sensible (lo que me ha costado muchas lágrimas en la vida) y esa mañana había tenido un problema. Nada grave, pero lo justo para que se me notara en el rostro. A eso le podemos sumar que mi cara no era la mejor que podía tener. Me habían salido algunos granitos y mi piel estaba un poco pálida. Y entonces las maravillosas manos de Marta Beca, como si fueran una barita mágica, hicieron que todo eso desapareciera; los preciosos vestidos de novia de Alassie me transformaron en una ninfa de cuento; la deco de Bárbara con burbujas de flores, jaulas con velas y maripositas acabaron de crear el cuento. Sólo faltaba el ojo de Gala, que siempre saca lo mejor de mí.   

Este fue el resultado. Y yo os pregunto: ¿qué veis?. ¿Veis mis 73 kilos?, ¿veis mi talla 42?, ¿veis mi tripita? ¿veis mis granitos? Pensad en ello. Es cuestión de actitud. No os sintáis menos que nadie. Todas somos preciosas a nuestra manera. Creéroslo. Creéroslo más. Porque si os lo creéis vosotras, se lo creerán los demás. Y quereros, quereros mucho. Y potenciad vuestra belleza, ya veis que existen muchas hadas madrinas que pueden ayudaros, llámense Bárbara, Gala, Marta o Alassie. La vida es muy corta y muy bonita para estar triste. 

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2 comentarios:

  1. estoy enamorada de esos vestidos, ¿todos son de la misma marca? porque el de encaje y corte imperio y manga francesa me tiene loca...lastima que no me case en un futuro (ni cercano ni lejano jajajaj) si no iba como loca a probarmelo

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    1. Siiiii son todos de Royal Couture. Son preciosísimos :-)

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