martes, 18 de octubre de 2016

Mis 20 planes favoritos en mi segunda vez en Nueva York


Cada vez que me voy de una ciudad que visito tengo la misma sensación. Por un lado, estoy feliz por esos días llenos de nuevas vivencias, pero por otro, desde la ventana del taxi, del tren o del autobús, me despido y le digo adiós con cierta tristeza, porque sé que seguramente ya no volveré más. O sí, claro, nunca se sabe, quizás algún día, por algún motivo, el destino vuelve a llevarme allí; pero, en principio, por voluntad propia, no será así. Y el motivo o es otro que que el mundo es muy grande y me quedan todavía muchas chinchetas que poner en mi mapa.

Pero eso no fue así en Nueva York. La primera vez que pisé mi ciudad favorita del mundo y cogí ese taxi al aeropuerto de regreso, iba feliz, porque sabía que tarde o temprano volvería allí, a la ciudad de mis sueños, la ciudad que ya me había enamorado aún sin haber estado, la ciudad donde te duele el cuello de mirar hacia arriba, la ciudad donde los sueños se hacen realidad.

Fue un mes de junio de hace 8 años. Mi marido y yo estábamos emocionados y expectantes al pensar que por fin, íbamos a ver con nuestros propios ojos todos nuestros escenarios favoritos de las películas que más nos gustan. Nos íbamos a Nueva York. Lo cierto es que no empezó muy bien la cosa, y esto supongo que cuando viajas mucho es de lo más normal. A nosotros nos han pasado mil anécdotas que me darían para un libro (prometo un post con mis mejores momentos de aeropuertos). Ese día tuvimos que volver con las maletas a casa, sí, pero, menos la muerte, en esta vida todo tiene solución. Es un muy buen consejo que os doy, en serio, keep kalm y respirad hondo. Seguro que se soluciona. Y así fue, y dos días después poníamos rumbo a la ciudad que nunca duerme.

Fue incluso mucho mejor, muchísimo. Nos enamoramos más aún de la Gran Manzana. Hicimos todo lo que hacen los turistas cuando viajan por primera vez a Nueva York. Existen muchísimos blogs en los que vais a encontrar tips y recomendaciones, qué hacer y qué ver, la primera vez que se viaja a Nueva York. Yo quiero contaros lo que nosotros hicimos en nuestra segunda vez en Nueva York.

Fue el año pasado, en otoño. Como os decía, tenía muy claro que no hacía falta decirle "hasta siempre' a la ciudad. Y mi sensación fue exáctamente la misma, como si fuera la primera vez. Además, era otoño y me moría de ganas de ver qué me ofrecía la ciudad en otra estación diferente que la de la primera vez. También tengo anécdota de aeropuerto, cómo no. Os lo contaré, os lo prometo.

Hay algo que comprobé en esta segunda vez y es que, nuestro nivel de relajación se activó considerablemente. Es decir, Nueva York es tan bestia, y hay tanto que hacer y que ver que la gente suele agobiarse porque quiere ver y hacer las ochenta mil cosas que han leído en blogs, en revistas, que les han recomendado... Nosotros hicimos todo eso que habréis leído u os habrán dicho: subimos al Empire State, al Top of the Rock del Rockefeller Center, cogimos el ferry de Staten Island para pasar por delante de la Estatua de la Libertad, fuimos a ver un musical comprando los tickets con descuento en las taquillas de Times Square, paseamos por Central Park, fuimos a ver una misa góspel a Harlem el domingo... Os aseguro que nos dejamos un montón de cosas pendientes. Nunca te acabas Nueva York.

Esta segunda vez nos tomamos la ciudad con más calma. Y fue maravillosos. La temperatura, pese a ser noviembre, era ideal, y, aunque mi sueño era vivir el ambiente navideño en la ciudad, no pudo ser por un par de semanas, pero algo de ello sí que pudimos disfrutar. Hoy quiero contaros mis 20 planes favoritos que hicimos en la ciudad de mis sueños mi segunda vez.

1. Ver un partido de la NBA.


Ya sabéis que no me gustan los deportes de "pelotas" y que para mi desgracia, estoy casada con un periodista deportivo. A veces, supongo que os pasará, en cualquier relación, ya sea de pareja, familiar, amistad..., una tiene que hacer concesiones. Mi marido se moría por ver un partido de la NBA en directo, en el Madison Square Garden (4 Pennsylvania Plaza, New York). La primera vez que fuimos a Nueva York era verano y la liga de baloncesto estaba parada. Se quedó con las ganas. Pero la segunda vez sí había liga y fue uno de nuestros planes en a ciudad. 

Fuimos a ver un partido de baloncesto, los Knicks (el equipo local de NY en el que entonces jugaba el español José Calderón) contra los Charlotte Hornets (los avispones de Charlotte, desde New Orleans). Pues bien, os tengo que decir que disfruté como una niña pequeña; no por el baloncesto en sí, sino con el súper espectáculo a lo americano total: proyecciones, cheerleaders, kiss cam, batallas de baile con el público en los tiempos muertos, concurso de air guitar, cantantes entonando el himno americano... puro espectáculo. Compramos los tickets en la página oficial (cuidado con las entradas baratísimas y con los reventas). Nuestras localidades estaban bastante arriba pero muy bien ubicadas, y se veía todo perfectamente. Creo que nos costaron unos 60 dólares. Repetiré, no os digo más.

2. Cenar en The River Café.


Creo que, sin duda, es uno de los lugares más románticos en los que he cenado. Mítico e híper nombrado por blogs, prensa, revistas, viajeros... como lugar que no te puedes perder en Nueva York. Yo añadiría, "si tienes dinero, claro". Este precioso restaurante de lujo se encuentra justo debajo del Puente de Brooklyn (One Water Street, Brooklyn, New York), con unas cristaleras desde las que podréis cenar a la luz de las velas con unas maravillosas vistas al skyline de Manhattan. De sueño. Mi marido quiso sorprenderme por nuestro aniversario de boda y me llevó a cenar una noche. Tenéis que reservar con antelación (hacedlo desde la web) porque está siempre lleno y pedid una mesa al lado de los ventanales; decid que celebráis algo especial, una pedida de mano, un aniversario, un cumpleaños, un viaje de novios (este es mi súper consejito del día ;-)).

Muy importante; existe un dress code, no tanto para las damas, a las que se les marca una vestimenta formal, pero sí para los hombres, para los que es obligatorio el uso de americana (no de corbata), así que tuvimos que meter una en la maleta sólo para esa noche.

No os voy a mentir; no es barato, no. Pero a veces, las cosas tienen el valor que tu les quieras dar. Tenéis que ahorrar un poquito, pero una vez en la vida, es una vez en la vida. Y os aseguro que vale la pena. La comida está buenísima, el servicio exquisito, os tratarán con mil atenciones y las vistas son increíbles. Hay que ir, aunque sea una vez. También podéis ir a tomar una copa por la tarde; más económico.

3. Comerme una hamburguesa en el Burguer Joint.


Como os decía, seguramente, la primera vez que vayáis a Nueva York os bombardearán con todo lo que tenéis que hacer, visitar, comer... La primera vez no pudo ser, pero la segunda no quisimos dejar pasar la oportunidad de comernos una de las mejores hamburguesas de Nueva York.

El Burguer Joint es un antro, un sitio súper pequeño que se encuentra dentro del hotel de cinco estrellas Le Parker Meridien (119 W 56th St, New York). En su lobby encontraréis una especie de cortinaje con una cinta con peanas. Lo veréis claro porque seguramente veréis una cola de gente esperando. Recuerdo entrar y ponernos detrás de la última persona. Fuimos avanzando por un pasillo oscuro hasta que llegamos y aluciné. Realmente no es un lugar en el que sentarse dos horas a comer. Comes y te vas. Tuve mis serias dudas en encontrar un hueco en el que sentarnos pero, como a medida que avanza la cola la gente va saliendo, conseguimos dos taburetes en una barra. Nos pedimos unas hamburguesas que nos sirvieron en papel de carnicería, unas patatas y dos cervezas. Os juro que nos supo a gloria. Súper rica y bien de precio.

4. Ir al Museo de Historia Natural.


Reconozco que no soy mucho de ir a museos. La primera vez en la Gran Manzana no fuimos a ninguno. Pero esta segunda vez estábamos alojados justo detrás del Museo de Historia Natural (Central Park West & 79th St, New York). Sí, el escenario de la película Noche en el Museo. Teníamos que ir. Supongo que ya habréis leído u os habrán dicho que podéis ahorraros la entrada si entráis por la parte de abajo, por el planetario; allí os pedirán un donativo y podéis dar lo que consideréis. Nosotros dimos un par de dólares. Era ya tarde y sólo pudimos estar una hora antes del cierre, pero vale mucho la pena ver los impresionantes esqueletos de dinosaurios y las maquetas a tamaño natural de mamuts, leones, jirafas... alucinaréis.

5. Comerme un cupcake en Magnolia Bakery.


Tenía ganas de probar los cupcakes de Magnolia Bakery (401 Bleecker Street and W. 11th Street, New York), pese a que había oído que no era para tanto, pero la primera vez no lo hice y no quería pasar una segunda por la ciudad sin entrar en este lugar, que conocí gracias a Sex & The City. Al principio sólo había una Magnolia Bakery en Manhattan pero ahora hay más y ya no es necesario hacer súper colas para comernos un riquísimo cupcake. ¿Mi valoración? Hay que comerse uno; no es barato, pero, en mi opinión, hay que hacerlo.

6. Hacer un recorrido con un voluntario de Nueva York.


Cuando visitamos Nueva York por primera vez nos recorrimos todos los barrios, por nuestra cuenta. Esta segunda vez descubrimos que existe en la ciudad un servicio de voluntarios, Big Apple Greeter, son jubilados, estudiantes... que, a cambio de la voluntad, se ofrecen a enseñarte cualquier rincón de la ciudad de Nueva York.

Nos apetecía recorrerla con alguien que nos contara su historia y sus curiosidades y así lo hicimos. Tenéis que reservarlo por la web, elegir recorrido y os buscarán a alguien en el idioma que queráis. Nosotros hicimos un precioso recorrido partiendo desde Wall Street, pasando por la Zona 0 (lloré otra vez) que no habíamos visto terminada (la primera vez sólo habían dos agujeros enormes) y acabando en el Soho. Muy recomendable. Volveremos a utilizar este servicio seguro.

7. Ver el espectáculo navideño de 'Las Rockettes' en el Radio City Music Hall.


Sí, también os dirán que no podéis ir a Nueva York y no ir a ver un musical. Es cierto. Nosotros vimos Mery Poppins, la primera vez, y fue algo mágico. Las que me seguís de hace tiempo sabéis que me encantan las artes escénicas y que me hubiera gustado dedicarme al teatro musical. Esta segunda vez teníamos en mente repetir, por supuesto, pero algo se cruzó en el camino.

La verdad es que yo soy cero navideña. A ver, no soy el Grinch, pero, y también las antiguas lo sabéis, perdí a mi padre hace más de 20 años, un mes antes de Navidad. Así que desde entonces no me apasiona esta época del año. Pero la vivo, a mi manera, y hay cosas que sí me gustan. Los adornos, las luces, la magia... Me hubiera encantado vivir Nueva York en su auge navideño pero no pudo ser. La Navidad comenzaría un par de semanas después, aunque ya empezaba a notarse.

Al pasar por el Radio City Music Hall (1260 6th Ave, New York) vimos que esa semana empezaba el espectáculo de Navidad de Las Rockettes, las emblemáticas bailarinas. No lo pensamos; entramos y compramos entradas, allí mismo en el teatro (podéis encontrar descuentillos o 2 X 1 por la red o establecimientos). Brutal, os lo tengo que recomendar muchísimo, no sólo para niños; y ya como os encante la Navidad, vais a salir de allí con la boca abierta. Pura magia, no os cuento más. Tenéis que vivirlo, si tenéis la oportunidad. El Christmas Spectacular está en cartel desde mediados de noviembre hasta la primera semana de enero. ¡No os lo podéis perder!

8. Comerme el mejor taco de Nueva York en The Corner.


Otro de los lugares mega recomendados en la red. Es cierto. En The Corner (106 Kenmare Street, New York) os podéis comer los tacos más ricos de todo Nueva York, y baratos. Lo encontraréis al final del Soho y, al igual que el Burguer Joint, no es un lugar para estar horas. Fuera tenéis mesas pero si hace frío y tenéis que estar dentro, sabed que sólo encontraréis una barra con taburetes. Cruzad los dedos para encontrar sitio y... ¡disfrutad!

9. Pasear por las antiguas vías del tren en Chelsea Market y High Line.


Me encantó pasar una mañana aquí. Es un lugar alucinante. El High Line y el Chelsea Market (75 9th Ave, New York) es una zona perfecta para pasear y comer en algún sitio chulísimo. Son las antiguas vías del tren. Os encontraréis con músicos regalando preciosas melodías, fotógrafos y modelos haciendo shootings... Muy interesante.

10. Comerme una hamburguesa en Shake Shak.


Recuerdo que a nuestra vuelta, la primera vez, todo el mundo me preguntaba si no habíamos ido al Shake Shack. ¡Pues no! Pero para eso están las segundas veces. Esta cadena de comida rápida (ver aquí localizaciones) os cautivará con sus ricas hamburguesas y sus patatas fritas en forma de zig zag. Riquísimo todo, Es como un MacDonald's pero, bajo mi punto de vista, mucho más rico y de mayor calidad. Súper bueno.

11. Ir a ver un programa de televisión en directo.


¿Se pueden hacer cosas gratis en Nueva York? Sí, más de las que nos pensamos. Mi marido y yo somos periodistas y nos apetecía muchísimo ver en directo un programa de televisión. Supongo que a muchos no les hará nada de ilusión, pero a nosotros nos encantó la experiencia.

Reservamos las entradas aquí (tenéis que hacerlo con antelación o os quedaréis sin). Fuimos a ver The Daily Show, con Trevor Noah, un late night en el que se comenta la actualidad en clave de sátira y humor. Fuimos hasta los estudios, hicimos cola con nuestros tickets, nos aceptaron (tenéis que llevar pasaporte), nos convocaron al cabo de dos horas, fuimos a comer, volvimos y ya nos fueron ubicando. Nos sentaron en primera fila justo en frente del presentador, Os confieso que me costó un poco seguir el programa; mucha broma en inglés que no acabé de pillar, pero nos lo pasamos genial.

12. Patinar sobre hielo en las pistas al aire libre de Bryant Park y Rockeffeller Plaza.


Aquí tengo que decir que fui incapaz de convencer a mi marido de que patináramos juntos en la pista de hielo del Rockeffeller Plaza (45 Rockefeller Plaza, New York) o la del Bryant Park. Y no quise hacerlo sola así que me quedé mirando. Pero a la próxima no me lo pierdo, Patinar al aire libre, viendo el Empire State... ¡Súper recomendable! Las pistas funcionan de octubre a enero.

13. Ir de outlets a New Jersey

Nueva York es sinónimo de muchas cosas, pero también de shopping. También os dirán que dejéis huequito en la maleta para traeros ropa chula y bien de precio. En la ciudad podéis comprar barato y marcas en algunos outles repartidos por la city, pero si queréis un buen shopping, si podéis dedicarle un día a ir de compras, os recomiendo cruzar el río Hudson hasta New Jersey para ir al Jersey Gardens (651 Kapkowski Rd, Elizabeth, New Jersey), tres plantas de tiendas como GAP, Visctoria's Secret, Abercrombie... también tenéis restaurantes para hacer una paradita y comer o tomar un café y continuar a la caza de chollos.

Son unos 45 minutos en bus desde la Estación de Autobuses Port Authority (625 8th Ave, New York) y el billete cuesta unos 12 dólares. Mi marido y yo pasamos allí un día y compramos bastantes cosas, buenas, bonitas y baratísimas. Además, a la entrada, si lleváis el pasaporte, os darán un librito de cupones con los que os harán más descuentos todavía. Muy a tener en cuenta si disponéis de muchos días en NY y podéis dedicar uno a entrar y rebuscar en las tiendas.

14. Pasear en otoño por Central Park.


Pienso que puedo afirmar que en ninguna otra época del año está más bonito Central Park que en otoño. El pulmón de Nueva York se pinta de ocres, amarillos, marrones, anaranjados... Es una preciosidad y una maravilla para la vista.

Cada vez que vamos a Nueva York mi marido se levanta temprano para ir a correr por este enormísimo parque (yo lo tengo pendiente todavía). Podéis pasear, alquilar una bici y recorrerlo, montar en un carruaje, hacer un picnic en la hierba (si no hace demasiado frío), descubrir cada rincón; a cada paso os vais a encontrar con alguna sorpresa, pero, si tenéis la oportunidad, no os perdáis este lugar en otoño. Enamora, os lo aseguro.

15. Ir gratis al MOMA.
Los viernes a partir de las 16.00h. podréis entrar gratis al Museo de Arte Moderno de Nueva York. Decidimos probar, pese a que habíamos leído que las colas eran tremendas. Pues... ¡sorpresa!, nada de colas. Pasamos un par de horas allí. Para mí, lo mejor, la planta dedicada al impresionismo y post impresionismo.

16. Comer el domingo en Sylvia's.


Seguro que en la agenda de vuestro viaje a Nueva York está marcada la visita a Harlem el domingo para escuchar una misa góspel. Es algo totalmente recomendable y nosotros lo hicimos la primera vez y repetimos la segunda. Pero esta vez, al terminar, fuimos a comer a un lugar al que le tenía muchas ganas, a Sylvia's, un sitio muy auténtico, en el que veréis a muchos locales comiendo, con música góspel en directo y con una comida abundante y riquísima. ¿El precio? Ni caro ni barato, normal, pero tenéis que ir y probar la famosísima y patentada salsa de la dueña :-) Salimos rodando.

17. Tomarme una copa con vistazas en algún rooftop.

Desde hace unos años está de moda en Nueva York tomarse una copa en terrazas o azoteas de hoteles, con las mejores vistas de la ciudad. No lo hicimos la primera vez pero sí la segunda. Fuimos a dos, al del Empire Hotel (44 W 63rd St, New York) con una terraza acristalada preciosa, con chimenea, dj, y cócteles buenísimos, y otra exterior (en otoño os darán mantas); y al del Kimberly Hotel (145 E 50th St, New York), donde mi marido y yo nos tomamos una cervezas riquísimas y picamos algo con unas vistazas impresionantes al edificio Chysler. Súper bonito. El tema económico, pues bueno, un poco, más de lo mismo. una copa os costará 12 dólares y una cerveza 7, pero vale la pena.

18. Comerme un pretzel y/o perrito caliente en un puesto callejero.


Me quedé con mil ganas la primera vez y la segunda cayó. Qué rico. Cada dos pasos os encontraréis con los típicos carritos de comida, con pizza, hot dog y... ¡pretzels! Los podéis pedir dulces o slados, y son una especie de pan calentito con esta forma tan característica. Muy bueno. Y también me atreví con un perrito caliente, bueno fueron dos jajaja, con su ketchup y su cebollita crujiente. ¡Ñam!

19. Ir a la HBO Store.

Si sois serieadictos tenéis que visitar esta tienda, justo al lado de Bryant Park (1100 Avenue of the Americas, 42nd and 6th Avenue, Nueva York), muy céntrica, en la que vais a encontrar todo tipo de gadgets y merchandising de vuestras series favoritas. Es carita, eso sí; pero suelen tener ofertas muchas veces de algunos productos.

20. Ver los adornos navideños de la ciudad.


Pues sí, ya os lo he dicho antes, yo no soy muy navideña pero me encantó pasear por la ciudad y verla llena de luces, de abetos, de escaparates decorados... Y allí, como todo, es a lo grande. La explosión Navideña tiene lugar después del Thanksgiving Day, a finales de noviembre, así que si podéis viajar a partir de esa fecha podréis vivir la Navidad neoyorquina. Os recomiendo los puestecitos que montan en Bryant Park en los que vais a poder comprar adornos chulísimos para el árbol.

Y ahora, pensaréis que con dos veces ya nos conoceremos perfectamente Nueva York y habremos visto y hecho de todo lo que se puede ver y hacer en la Gran Manzana. ¡Error! Nunca te acabas a Nueva York. Nos quedan un montón de sitios que descubrir, pero... estoy súper emocionada porque pronto voy a poder ampliar esta lista. Y es que dentro de tres semanas... ¡volvemos a Nueva York!
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