Todo al 7, Feliz Año Afortunado

lunes, 9 de enero de 2017

El 7 es mi número de la suerte. Y aunque yo siempre digo, como Álex Rovira en su libro, que "tú eres tu buena suerte", también creo firmemente que algo mágico, alguna fuerza cósmica nos favorece en la vida.

No siempre fue así; no siempre tuve un número de la suerte. No es que fuera otro; es que no creía en un número que me trajera suerte. Hasta hace unos meses. Porque el 7, empezó a aparecer en mi vida de una manera tan fuerte, y tan decisiva, que no puedo dejar de obviar que este número me ampara. Tanto es así que, una de mis intenciones en este nuevo año, es hacerme algunos tatuajes y uno va a ser, sin duda, este número.
Si lo pensamos, el 7 es un número mágico, y muy presente. Siete son las maravillas del mundo; siete eran los enanitos de Blancanieves; siete son los días de la semana y los siete días que, según las Sagradas Escrituras, Dios tardó en culminar la creación (en realidad fueron sies y al séptimo descansó); siete son las notas musicales y siete los colores del arco iris; Y tampoco olvidemos los siete mares, los siete samurais y los siete pecados capitales . También eran siete las vidas del gato, las plagas de Egipto, los siete magníficos... ah! y los siete años que Brad Pitt pasó en el Tibet ;-)

En la Biblia el 7 es un número perfecto y, aunque yo no soy creyente, sí que soy, como os decía, muy de las fuerzas cósmicas y de la alineación de los planetas. Hace algunos meses me di cuenta de que, ahora mismo, el 7 está muy presente en mi vida. Me casé un día 7, sin pretenderlo; tengo 37 años; mi ahijada acaba de cumplir 7 años; hace 7 años que mi perrita Kira, que también tiene 7, está en mi vida; un día del pasado 2016 desapareció una de mis grandes pesadillas, uno de mis grandes males y, casualmente, fue un día 7. Y ya, lo último, es que, en mi viaje a Londres hace un par de semanas, de camino al aeropuerto en el coche, levanté la vista un segundo (iba trabajando con mi móvil) y giré la cabeza a la izquierda y, allí, el portal de una casa en letras grandes SEVEN. ¿Os lo podéis creer? Así que no sabéis lo expectante que estoy por ver qué me depara este 2017. Sé que algo grande va a pasar en el año del 7, Y bueno, ¿qué pasará el 07/07/2017? Os juro que estoy con una curiosidad... :-)

Este año no habían regalos en mi árbol la mañana de Navidad; ni tampoco la de Reyes. Y no es que yo me haya portado mal. Pero realmente no necesito nada, nada material; y yo a Papá Noel y a los Reyes Magos les pido otras cosas. Pero no me las traen el mismo 25 de diciembre o el 6 de enero. A veces, Papá Noel o los Reyes Magos vienen el 5 de marzo, o el 15 de junio, o el 28 de octubre. El año pasado les pedí algunas cosas y, algunas me las trajeron; otras no. Pero también entiendo que no puede ser todo. Pero lo será, seguro que en algún momento lo será. Ahora, lo que me trajeron fue genial, más que mil regalos bajo el árbol.

También sé que hay a quién el 2016 no le trajo cosas buenas :-( ¿Conocéis la teoría de los equilibrios? Esa que dice que para que el mundo funcione no todos pueden ser ricos, ni todos pobres; ni todos altos, ni todos bajos; ni todos felices, ni todos infelices. Es decir, que para que a unos les pasen cosas buenas, a otros les tienen que pasar cosas no tan buenas. Esto es así y no podemos hacer nada. Pero, también os digo que la balanza se va inclinando de lado y que aquellos a los que les pasan cosas malas, en algún momento, les van a pasar cosas muy buenas. ¿Cuándo? Eso no os lo puedo decir. Sólo os digo que tengáis paciencia y que no tiréis la toalla. Os prometo que llegará. Porque lo sé y porque ya lo he visto antes.

A ver; antes os he mentido un poco, porque sí que hubieron regalos esta Navidad; Los que me conocéis ya de algunos años, sabéis que no soy muy navideña, porque perdí a mi padre un mes antes de Navidad cuando tenía 15 años. Pero también sabéis que la vivo a mi manera. Así que no hubieron regalos materiales pero hubieron otras cosas: besos, chocolatinas, post-its con mensajes, una escapada a Londres, sesiones beauty con amigas... para mí la Navidad es otra cosa, aunque por supuesto, respeto a quién la vive de otra manera.

Ya sabéis que cada Navidad mi marido, Kira y yo pasamos por el estudio de Gala, 274km, a jugar y a querernos, y, aunque ya os las he ido enseñando estos días y ya se han terminado las imágenes de árboles decorados, calcetines, lucecitas, renos y regalitos, no quería dejar de mostraros todas las fotografías que nos hicimos este año, entre mimos y cariñitos. Son geniales, como Gala. Tenéis que ir a verla y a dejaros inmortalizar por su talento. Os lo vais a pasar súper bien.

Mi 2016 ha sido un gran año. Me lo he pasado tan bien. También lo he pasado mal en algunos momentos (lo de los equilibrios que os decía) pero presiento que este 2017 va a ser muy especial. Así que este nuevo año me lo voy a jugar todo al 7. Sé que va a ser mi año más suertudo.

¡Feliz Año Afortunado!

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