Regalos especiales para amigas de verdad

miércoles, 8 de febrero de 2017

Quién tiene un amigo... ¡es muy afortunado! Y sí, también tiene un tesoro. Hablar de AMISTAD (así en grande y en mayúscula) daría para llenar páginas y páginas del libro más grande que pudiera existir. A lo largo de los años he aprendido mucho sobre esta materia. Seguro que tenéis también mil historias para ayudarme a escribir ese libro.

Como en todas las relaciones humanas, la amistad no es fácil y hay que cultivarla cada día. Siempre he sido una persona entregada, en todos los aspectos. También en la amistad. Conmigo no hay medias tintas. Cuando odio, lo hago a muerte, y cuando amo, también. A veces, esta forma de ser mía me ha costado muchos disgustos. Pero a estas alturas de la película, sé que moriré así. Y me encanta. Me encanta ser así; me gusta jugármelo todo y, si pierdo, pues a recuperarme y a la próxima partida.
No voy a mentir. En la vida he dejado lastre por el camino. Creo que a todo el mundo nos ha pasado alguna vez. Como os decía, en una relación, sea del tipo que sea, lo doy todo. Y sé que una no puede pretender que eso venga de vuelta en las mismas dimensiones. Porque todas las personas no somos iguales; no sentimos ni actuamos igual. Siempre me han dicho que soy demasiado tonta y que por eso me pasa lo que me pasa. Pues qué le vamos a hacer. Estoy encantada de ser una tonta rematada, aunque en ocasiones me cueste unas lágrimas.

Durante todo este tiempo he aprendido que, a veces, hay que dejar marchar, y concentrar esfuerzos en aquellos que realmente merecen la pena. Y esto no es malo. Creo que es algo que tiene que ser así. Que el destino te pone a muchas personas en el camino pero solo las mejores, las auténticas, las verdaderas, las que tienen que estar, esas son las que permanecen. Así que no os sintáis mal cuando tengáis una decepción de este tipo. Sabed que es así porque tiene que ser así.

Pero eso no significa que sea fácil. Realmente en la vida nada lo es. Al final, seguro que compartís esta situación. Yo tengo amigas, amigas, amigas de verdad, que las puedo contar con los dedos de una mano. De todo hay, más fáciles y menos. Tengo amigas muy afines a mí, pero otras no tanto. Tengo amigas que piensan diferente a mi en muchos aspectos, con ideologías políticas diferentes a la mía y con ideas religiosas totalmente opuestas. Pero luego nos encontramos en el corazón. Eso es lo más importante. Una vez le pregunté a alguien muy sabio por qué perdemos amigos. Y su respuesta fue: "porque no lo eran realmente". Me pareció brillante.

Mi amiga Yolanda es mi amiga más 'viejita'. La conozco desde pequeña. Íbamos juntas al colegio, desde parvulitos, aunque no fue hasta la adolescencia cuando afianzamos nuestra amistad. Yolanda es maravillosa. Es una persona de esas que yo llamo 'fáciles'. Nunca, nunca, nunca hemos tenido ningún roce, ninguna desavenencia, nada. Es una persona extraordinaria, buena, cariñosa (también muy tímida), humilde, muy sencilla... es súper fácil ;-)

No tiene Instagram, ni Twitter, ni Facebook. Sí, habéis leído bien. Aunque no os lo creáis, todavía quedan personas ajenas a este mundo 2.0. Y os aseguro que ella es la mar de feliz. También os diré otra cosa. Mi amiga nunca se había hecho una manicura. Así que el día 5 de enero (qué lejos queda ya) me coloqué la corona de Reina Maga y le preparé una mañana de princesa, que es lo que ella se merece, por estar todos estos años a mi lado, por haber vivido todos mis malos y mis buenos momentos y por ser tan buena y tan bonita. La gente que es así se merece lo mejor y yo quería regalarle a mi amiga algo especial, más allá de algo material (que también lo hago). Sabía que le hacía ilusión ir a un salón y que le hicieran las uñas (ya veis qué poco cuesta hacer feliz a alguien). Así que lo tuve claro. A las amigas maravillosas hay que cuidarlas y demostrarles lo importantes que son,

La cité en mi casa esa mañana y reservé un servicio de chófer privado de Cabify. Ya os he hablado de este servicio en mis RRSS. Me encanta. Desde el móvil, a través de su app (que os podéis descargar en vuestro smartphone) podéis solicitar un coche en el mismo momento o reservarlo para una hora/día en concreto con todas las comodidades que os podáis imaginar. Los coches son súper elegantes y confortables; los conductores súper educados y amables; disponéis de wifi gratuito (yo lo agradezco mucho porque siempre voy trabajando en los trayectos); también agua gratuita, revistas, música a vuestro gusto, calefacción y/o aire acondicionado... y lo mejor es que la tarifa es única. Es decir, cuando solicitáis el servicio os mostrará el recorrido que vais a hacer desde el punto de partida hasta el de destino que indicáis y os dará una tarifa. Esa tarifa es invariable, independientemente de las inclemencias del tráfico, de los problemas de circulación, calles cortadas... no os cobrarán ni un euro de más. En todo momento podréis ver el recorrido que vais haciendo y cuánto os falta para llegar. Y para pagar no necesitáis dinero, lo haréis desde la propia app; directamente se os cobrará a la tarjeta de crédito que hayáis asignado en la aplicación. Todo son comodidades. Os lo recomiendo muchísimo y os dejo un código con 6 euros de regalo por si lo queréis probar ---> SONIAM277. Os encantará.

La llevé al exclusivo centro de manicura y pedicura Opi Nail Bar Barcelona, que también os recomiendo si estáis en Barcelona o venís de visita. Nos trataron como a reinas. Os diré que yo, por mi trabajo, seguramente me he sentido así muchas veces; pero ella no. Y me encantó que pudiera sentir esa sensación de mimos y cuidados. Hacerte una manicura perfecta, mientras te traen un café y galletas, masajes en las manos y unas chuches para terminar es lo más. Imaginad para alguien a quién no se lo han hecho nunca. Mi a miga estaba tan emocionada (me dijo que esa noche no había dormido :-), ¿os lo imagináis?) y en Opi Nail Bar Barcelona nos trataron tan bien que fue una mañana beauty perfecta.

Nos hicieron una impecable manicura By Opi. Yo escogí un color negro precioso con purpurina y mi amiga un bonito tono burdeos. Lo pasamos genial. Fue mi regalo de Reyes Magos para mi amiga de verdad y es algo que os recomiendo. A veces no hacen falta grandes cosas para hacer feliz a alguien. Porque como os decía, a las amigas hay que cuidarlas y hacerles ver lo importantes que son en nuestra vida. No es muy complicado; sólo hay que querer.

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