6 grados hasta tí

lunes, 20 de noviembre de 2017

María José y yo no nos conocíamos de antes, de siempre. No hasta el primer día en el que nos vimos por primera vez. No aparecemos en nuestros álbumes de fotos familiares ni tampoco hemos compartido nunca mesa en Nochebuena. Nuestra historia, o así lo creíamos, empieza hace 13 años, aunque por aquel entonces no imaginábamos que esa historia ya llevaba escrita muchas lunas.

¿Conocéis la teoría de los 6 grados? Se le llama seis grados de separación a la hipótesis que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se representa en la famosa frase de 'el mundo es un pañuelo'. El concepto está basado en la idea de que el número de conocidos crece exponencialmente con el número de enlaces en la cadena, y sólo un pequeño número de enlaces son necesarios para que el conjunto de conocidos se convierta en la población humana entera. De esta manera, la teoría asegura que es posible acceder a cualquier persona del planeta en tan sólo seis 'saltos'.

Como os decía, no fue desde el primer momento, sino algunos años después, de una forma inesperada y algo triste también, cuando descubrimos que formábamos parte de la misma familia. La cadena viene a ser la siguiente: mi marido y los hijos de María José, Jorge y Valentina, son primos terceros; el marido de María José y el padre de mi marido son primos segundos; la madre del marido de María José y el abuelo de mi marido son primos hermanos. Y aquí ya me pierdo un poco pero, el bisabuelo o bisabuela de mi marido y el abuelo o abuela del marido de María José son hermanos.

No sé en qué nos convierte eso a nosotras; supongo que en primas políticas o algo similar, aunque yo prefiero que nuestra etiqueta sea la de amigas, buenas amigas. Yo nunca me he guiado por lazos familiares, la verdad. Para mí tener la misma sangre no significa tener que aceptar a alguien a la fuerza. Como dicen, los amigos son la familia que se escoge, no la que te imponen. Para mí es la realmente importante. A mi la sangre no me ata. Lo hace el corazón.

Fotos Agus Albiol

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