Feliz 7+1; Feliz Año Infinito

domingo, 31 de diciembre de 2017

Y así, como quién no quiere la cosa, llegamos, nuevamente al último día del año. Recuerdo hace exactamente 365 días atrás, cuando pensaba en el 2017 y sabía que cosas buenas iba a traer mi 7 de la suerte. Y así fue. Este año al que le quedan horas ha sido maravilloso, para mí y para mucha gente que quiero. Sin embargo, no ha sido así para todo el mundo. Para otros no funcionó mi 7 de la suerte, y de todas, todas, este 2017 ha sido el peor de sus vidas, el que nunca hubieran ni tan sólo haber podido atisbar mientras se comían las uvas de, qué ironía, la suerte.

Lo siento tanto. Lo siento tantísimo. Mi 7 de la suerte no llegó a todo el mundo. Pero ya os expliqué el año pasado que es así y, por mucho que me duela, va a seguir siendo así. Es la Teoría de los Equilibrios: para que a unos les vaya bien, tiene que haber otros a los que les vaya mal. Y esto es de esta manera siempre, cíclico. Aunque, también os lo conté, no siempre funciona en la misma dirección. Y llega un momento en el que cambian las tornas y a aquellos a los que les fue mal, les empieza a ir bien. Sí, y al revés, no se puede hacer nada, funciona así.

Pequeñas mentiras y otras historias de Navidad

viernes, 22 de diciembre de 2017

A veces digo mentiras. Lo confieso. No son grandes ni graves. Son pequeñas mentiras que me ayudan a hacer feliz a la gente. A veces, una pequeña mentirijilla puede resultar de lo más efectiva. A mi me funciona. No me gusta la gente de 'yo es que soy súper sincera', y ya con eso dice siempre todo lo que le parece. Si alguien va un día a la peluquería y se hace un cambio de look radical y pregunta '¿me queda bien?', esa persona súper sincera responde 'estás feísima, te queda fatal'. ¿Es necesario? Al final, creo que somos muy sinceros con muchas cosas que son absolutamente subjetivas. Os diré algo. Esa persona está deseando que le digas, 'estás guapísima, me encanta'. Y ella feliz y yo más. ¿Que iré al infierno? Pues correré el riesgo entonces. Nadie me ha contado todavía que en el infierno se esté mal.

Hace unos días, una de mis mejores amigas, a la que quiero con todo el corazón, recibió lo que parecía una muy mala noticia. Ella lo tomó así y se le cayó el mundo encima. Así que le dije una mentira. Le dije 'mira, que yo conozco a alguien que le ha pasado lo mismo y al final no fue nada; que eso es normal; que pasa mucho y luego desaparece; de verdad te lo digo, hazme caso'. Y se tranquilizó (un poco) y al final, resultó que no era nada. ¿Y si hubiera sido? Pues entonces ya nos hubiéramos preocupado, hubiéramos llorado y lo que hubiera hecho falta. Pero así ganamos algo de tranquilidad; ganamos unas gotas de esperanza. Os puedo asegurar que me he medido la nariz y no me ha crecido.

5 motivos para escaparse a Narbonne

martes, 12 de diciembre de 2017

Mi abuelo paterno era francés. De Carcassonne. Era cocinero. No lo conocí. Bueno, realmente sí, porque yo era muy pequeña cuando murió, aunque no lo recuerdo. No recuerdo nada de él; ni su aspecto, ni su voz... nada. únicamente sé de él lo que mi madre me ha contado en mis años de adolescencia, porque mi padre tampoco llegó a contarme mucho. No le dio mucho tiempo. El caso es que, será por genes, o no, Francia es un país al que siempre me he sentido muy unida. Adoro su cultura, su música, su arquitectura y su gastronomía. Y amo París, pero Francia es mucho más. Hay ciudades que son encantadoras y que vale la pena no perdérselas. Como Narbonne (Narbona), una ciudad y comuna francesa del departamento de Aude, en la región de Occitania, al sur del país, atravesada por el canal de la Robine, clasificado como patrimonio mundial de la humanidad por la Unesco desde 1996.

Se trata de una ciudad plagada de arte e historia, que una vez fue la conquista romana, es su asentamiento más antiguo de la Galia, a continuación, visigoda, fue durante mucho tiempo un importante centro religioso y una importante ciudad comercial durante la Edad Media. La ciudad romana más antigua de la actual Francia, capital de la provincia romana que tomaría su nombre: Galia Narbonesis. Hace unos meses pude visitar la ciudad y os voy a dar 5 motivos para hacerlo vosotros también.
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