Él nunca lo haría

By Sonia Martínez - 10:00


Recuerdo perfectamente aquel verano del 88, cuando en la televisión apareció un anuncio en el que un coche circulaba por una carretera con un perro en la parte de atrás. De repente, el coche se detenía y se abría la puerta; el perro bajaba, la puerta se cerraba y el coche arrancaba siguiendo su camino, mientras el perro se quedaba allí quieto observando cómo se alejaba. Y mientras, sobre pantalla, aparecía el eslogan 'Él nunca lo haría. No lo abandones'.

Se trataba de una campaña de concienciación, desde la Fundación Affinity, contra el abandono de animales, sobre todo en las épocas vacacionales donde las estadísticas se disparan. Hoy, 30 años después, más de 100.000 perros son abandonados cada año en España. Los gatos tampoco se libran, con cerca de 40.000 abandonos cada año.

Mi perrita Kira tiene 8 años. Desde los 3 meses está conmigo. Es una Schnauzer mini sal y pimienta. Era mi primera vez. Mis abuelos habían tenido toda la vida perros en el pueblito. Recuerdo siempre las regañinas de mi madre porque me pasaba los días metida en la caseta con ellos y acababa siempre llena de pulgas. Pero vivir 24/365 con un animal, era nuevo para mí.

Mi marido y yo estudiamos muchas variantes a la hora de tener un perro. Las dimensiones de nuestra casa, nuestro ritmo de vida, nuestros horarios de trabajo... Visitamos algunas perreras, pero en aquel momento no encontramos ningún perro que se adaptara a nuestras circunstancias. Porque sí, las perreras están llenas de perritos que necesitan una oportunidad, pero también hay que ser consciente de lo que puedes ofrecerle. Yo vivo en un pisito enano (a mucha honra y muy agradecida por tener un techo en el que cobijarme). Pero meter un perro grande en mi minipiso era sacarlo de una cárcel y meterlo en otra. Ojalá en un futuro, no muy lejano, pueda tener una casa enorme a la que pueda llevarme muchos perros de todos los tamaños.

A Kira la compramos. Sé que no es la mejor opción pero, en la vida, a veces, no es lo que hagas si no lo que viene después. Ya casi desde el primer año con nosotros Kira empezó a presentar unos graves problemas de piel. Y hasta hoy. Desde hace 8 años la medicamos para que pueda tener una vida lo más digna y feliz posible. Su medicación es cara. Cada mes gastamos mucho dinero en medicinas y también en idas y venidas al veterinario, con visitas, revisiones, análisis... Varias veces al año viene expresamente un dermatólogo de perritos (que es un amor) a verla y a hacerle un seguimiento. Os aseguro que no es barato. Nada barato. Tiene su chip identificativo, le ponemos sus vacunas, limpieza de dientes, la desparasitamos (pastillas, leishmaniasis...) y también la castramos al año (nos lo recomendaron para evitar problemas de cáncer uterino).

Muchas veces, aunque la medicamos, le dan brotes en los que se pone fatal, y tenemos que salir corriendo de urgencias (sí, hay urgencias de perritos), a veces incluso a las 2 o las 3 de la mañana. Cuando sea, cuando le dan. Entrar por la puerta de las urgencias de perritos ya son 100 euros. Más luego radiografías, ecografías, vacuna, medicinas... Muchas veces mi marido y yo lloramos por tener que darle tanto químico, pero al final hemos decidido que Kira pueda vivir los años que sean (seguramente la medicación le restará alguno) pero que sean lo más bonitos, los más tranquilos y los más felices para ella. Y para nosotros.

Una vez, la veterinaria (a la que veo casi más que a mi madre, y no es barata tampoco) me dijo que Kira tenía mucha suerte de estar con nosotros, porque seguramente, en su situación, el criador la habría sacrificado. ¿Os lo imagináis? :-( Por eso muchas veces pienso que la rescatamos. Y eso me hace feliz.

A Kira no le damos pienso. Cocinamos para ella dos veces al día. El pienso lleva muchos químicos y, con sus problemas de piel, no los toleraba bien. Así que le hacemos cada día comida y cena, con patata, verduras y una carne especial que compramos en el mercado de La Boquería (y que no es barata). A veces, como nos pasa también a nosotros, tiene malas digestiones y vomita. Y entonces hay que recoger el vómito, coger la fregona y pasarla, limpiarla a ella... Alguna vez, la medicación le provoca que se le escape la orina, y no es consciente. Suele pasarle mientras duerme y ella duerme en nuestra cama. Sé que no es lo que debería ser pero esto es como los hijos; que cada cual decida lo que mejor le parezca. Y nosotros somos felices teniéndola cada noche con nosotros. Pero ya os podéis imaginar el panorama cuando pasa lo que os explicaba unas líneas más arriba. No doy a basto para poner lavadoras.

La sacamos a pasear 3 veces al día (mañana, mediodía y noche) llueva, nieva, truene o haga sol. Si hace frío y da palo, nos aguantamos; si hace calor y da palo, nos aguantamos; si caen chuzos de punta, nos aguantamos. Cuando subimos a casa la limpiamos, cada vez: culete, morrete y patitas. Cada semana la bañamos (con su champú especial para sus problemas de piel; nada barato) y cada dos meses la llevo a un peluquero de perritos (otro amor) a que le corten el pelo, las uñas, le limpien las orejitas y le vacíen las glándulas anales. Algo por lo que, obviamente, también hay que pagar.

Como Kira es pequeña, cuando estamos trabajando se queda en casa como una reina, durmiendo en el sofá. He tenido la gran suerte de que nunca me ha destrozado nada ni tampoco se ha hecho nunca (casi nunca y menos a excepción de lo que contaba antes) sus necesidades en casa. Afortunadamente, como yo trabajo en la modalidad freelance, puedo estar mucho tiempo con ella. Pero cuando mi marido y yo tenemos que pasar todo el día fuera, se la llevamos a mi madre. Tengo esa suerte. Mi madre adora a Kira y Kira a mi madre. Cuando viajamos también la dejamos con ella. Es a la única persona que se la dejo. No por nada. Tengo muchas amigas que siempre se ofrecen con cariño a quedarse con ella. Pero sólo lo haré por una causa mayor. Si es para irme de vacaciones, no. Porque un perro, creo que a estas alturas ya ha quedado claro, es una responsabilidad y Kira, con sus 'problemas', más. No quiero molestar a nadie.

Siempre que podemos viajamos con ella. Existen, cada vez más, lugares pet friendly (hoteles, restaurantes, cafeterías) que están encantados de recibir perritos en los que se les trata con muchísimo amor y atenciones. Y no, no son lugares feos ni son pocilgas. He estado en hotelazos de lujo con Kira. En la mayoría hay que pagar un suplemento, pero yo estoy encantada de pagar lo que haga falta por tenerla conmigo.

La llevamos siempre en el coche, con su cinturón de perritos. Todavía no la hemos metido en un avión porque me da mucha pena. Tiene que ir en una jaulita y eso me mata. Si llega el día en el que es necesario que suba a un avión, ya me lo plantearé.

Todo esto lo cuento porque no puedo entender como alguien puede abandonar a un perro (a un animal en general) sólo porque en un momento determinado le molesta, le fastidia o, como es mi caso, tiene alguna enfermedad, y claro, hay que invertir mucho tiempo y dinero.

Siempre le digo a todo el mundo que se lo piense muy bien a la hora de tener un perro. Los cachorritos son preciosos, sobre todo para los niños, que los ven como peluchitos. Pero tener un perro en una responsabilidad. Igual que tener un hijo. Y luego no se puede devolver porque ya me he cansado o me da mucha faena o me fastidia a la hora de irme de vacaciones. No soporto cuando alguien me dice que van a comprar un perro porque el niño o la niña se lo ha pedido para el cumpleaños. Los perros no son objetos. Son seres vivos.

Ahora, después de todo esto, sí, diré que gasto mucho dinero al mes en ella, que dedico mucho tiempo a sus cuidados y a su atención, que dejo de hacer cosas (y no me importa lo más mínimo) si no puedo hacerlo con ella. Pero también diré que todo absolutamente todo me lo compensa con creces por tenerla en mi vida. Han sido 8 años más maravillosos. Nunca nadie me ha querido como me quiere ella. Nunca nadie me ha recibido un día tras otro al volver a casa como lo hace ella. Nunca, nunca, nunca me ha dado un disgusto, ni me ha hecho enfadar, ni me ha decepcionado como sí lo han hecho personas (soy fan del 'mientras más conozco a las personas, más quiero a mi perro'). No está conmigo por interés, no me pide nada, no me miente, no me critica, no me cuestiona.

Así que, si volviera atrás en el tiempo, conociendo todo, sabiendo lo que pasaría, la volvería a escoger a ella (con todo), una y mil veces. Porque lo que me ha dado ella no me lo ha dado nadie. Ni lo hará nadie. Lo sé. Sé que nunca nadie me querrá como ella. Tan incondicional, tan desinteresada. Será otro amor, pero nunca como este. Tan puro.

Compartir la vida con un perro ha sido una de las mejores decisiones de mi vida. Pero todo esto que explico (y más que podría seguir contando) es lo que conlleva. Un perro no es un juguete ni un mueble. Un perro es una responsabilidad muy grande. Si no estás dispuesto a asumirlo, no lo tengas. Si no estás dispuesto a adaptar tu vida a él, no lo tengas. Si no eres capaz de valorar y apreciar lo que vas a recibir a cambio (te compadezco), no lo tengas. Y nunca, nunca lo abandones. Siempre hay soluciones, siempre hay maneras, siempre hay opciones. Porque es inhumano. Y porque 'él nunca lo haría'.

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2 comentarios

  1. muchas gracias por tantas palabras que has escrito y espero que mucha gente lo lea y sea consciente de los abandonos que hay con perros y gatos, te entiendo perfectamente como tratas a tu perrita y tanto que la quieres, yo adoro a la mia que ya tiene diez años y la adopte con dos, ya era adulta cuando se vino conmigo y es lo mejor que he hecho en mucho tiempo, tambien me gasto mucho dinero con ella porque la llevo a la pelu cada mes, es una caniche y me gusta que lleve su corte de pelo en buenas condiciones, la peino cada dia, le limpio su ojitos con suero todos los dias, ..... la cuido muchisimo y todo lo que le doy me lo devuelve con creces, su cariño a cada momento, su saludo por las mañanas que se ve muy contenta de verme, todo esto no se sabe si no tienes un perro y ves todo el amor que te dan, gracias por este articulo y espero que lo lea mucha gente, un besazo muy grande

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    1. Muchas gracias por leerme M Pilar y dejarme también tu historia. En verdad somos muchos los que queremos y cuidamos incondicionalmente a nuestros peluditos. Ojalá que se tome más conciencia. Un abrazo para tí y tu perrita ;-)

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