Sweet Pink: Hunkemöller Awards

By Sonia Martínez - 10:30



Esta mañana, leía en un digital, con mucha pena, que a la actriz Selena Gómez (es una niña) la habían machacado a críticas en su cuenta de Instagram por unas imágenes suyas en bikini, paseando en un barco, mientras está de vacaciones en Sydney (Australia). No es la primera vez. Ya le había pasado durante otras vacaciones en México, en la que publicó en su Instagram una foto en bañador, en una tumbona, y le llovieron lindezas como: 'está gorda', 'es un desastre', 'se enloqueció'. De verdad que me quedo perpleja.

En esta última foto, os la voy a describir, se ve a una chica feliz y relajada, pasándoselo bien, con un bikini pequeñito, porque en muchos países, afortunadamente, las mujeres no tenemos que ponernos un burka para tomar el sol; con su cuerpo sano, no con tripita, no; un cuerpo sano y con una enorme cicatriz en la pierna derecha, resultado de una cirugía de emergencia, tras sufrir una complicación en una operación de trasplante de riñón. Yo, si tuviera una cicatriz así, os aseguro que la luciría bien orgullosa. Las cicatrices son marcas de supervivencia. Su respuesta ha sido colgar en sus rrss un vídeo disfrutando de su vida con la frase: 'yo no tengo que demostrarle nada a nadie'. Y yo añadiría: 'y menos en esa chorrada'.

Y entonces, llega ese momento en el que me siento repetitiva y me aburre soberanamente volver a lo mismo de siempre. Pero es que veo que esto no avanza. El día que dejemos de prestarle atención a cosas que no la merecen y nos centremos en las que sí son verdaderamente importantes, ese día muchas cosas cambiarán, estoy convencida.

Últimamente muchos amigos (y amigas) me preguntan por qué enseño tanto mi cuerpo en mis redes sociales. Y yo les respondo: '¡porque quiero, y porque puedo!' Sorprende que alguien como yo, con una talla 42 y 75 kilos, se muestre tal cual, como Selena; pero no sorprende en cambio que lo haga una modelo de la 36 y 52 kilos, por ejemplo. No se ve normal. Y no entiendo por qué. Ya sabéis que yo me miro al espejo y me encanto, desde la raíz del pelo hasta la punta del pie, por delante y por detrás. Me saco todo el partido que sé sacarme y, lo más importante, estoy bien, sana y viva.

Y yo, ya lo he manifestado otras veces, me siento guapa y quiero verme así. No me compro ropa interior sosa. Me gusta la lencería delicada y sexy para vérmela yo, principalmente. Hace unas semanas la marca de lencería y moda baño Hunkemöller me comunicó que me había nominado como Mejor Bloguera 2018 en la categoría 'Lencería'. Me hizo mucha gracia, la verdad. No conocía esta marca y después de investigar, me encantó descubrir que no se centran en un estilo de mujer. En su Instagram, por el que os invito a que os paséis, veréis mucha diversidad en cuanto a estilos y cuerpos de sus modelos. Sus embajadoras de marca representan a muchas mujeres, como yo, como tú... Porque, como os decía, la lencería bonita no sólo la hacen para mujeres de una talla pequeña. Todas las mujeres llevamos lencería y todas queremos llevarla preciosa. También os he contado alguna vez como algunas marcas han rechazado trabajar conmigo porque tengo una talla, según dicen, 'demasiado grande'. Así que me encanta que esta marca no sea de esas y entienda que las mujeres no somos un número en el metro o en la báscula.

He escogido este conjunto de sujetador y braguita en color rosa empolvado, con encajes y cintas tipo corsé y me lo he puesto para que veáis como queda. Es maravilloso, de muy buena calidad y queda genial. Llevo una talla L en la braguita y una 95C en el sujetador y me queda todo clavadísimo, cosa que también se agradece mucho, porque estoy cansada de probarme prendas en mi talla y que no me entren. Tallas que se correspondan, por favor.

Espero que os guste y os sirva, una vez más, para pensar y dejaros de tonterías. La vida es demasiado corta, en serio.

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